domingo, enero 19, 2014

Leyendo "Mal comidos" -1

Estoy leyendo "Mal Comidos", de Soledad Barruti.
No estoy capacitado para hacer una crítica literaria, y mi juicio sobre la ortografía (hay fallas), o sobre la foto espléndida de la autora que figura en la solapa, seguramente no le va a interesar a los lectores de este blog. Solo voy a hablar sobre el contenido. Sobre algunos temas tengo ideas previas, sobre otros no, y sobre muchos tengo una idea acabada y una posición firme.
La introducción es una especie de ensalada de temas que se desarrollarán más tarde, no tiene sentido hablar de ella, así que vayamos de lleno al capitulo 1.
Es sobre los pollos. La autora hace énfasis en algunos temas, uno es el bienestar animal, donde tiene razón. Durante 20 años pasé tres meses por año en el campo, y soy consciente que la corta vida de un pollo, desde que salía del huevo hasta que le retorcían el pescuezo, era mucho más agradable cuando yo era chico.
Después pasa a la alimentación. Hay frases grandilocuentes, destinadas a provocar desconfianza, pero en el fondo los pollos siguen comiendo una mezcla de un alimento energético y otro proteico. El primero sigue siendo maíz, y el proteico ya no son más los gusanitos y lombrices (puaj!) que comía el pollo de campo sino es harina de soja, que tiene 40% de proteína vegetal y es la proteína más barata del mundo. Por supuesto ahora el alimento viene standarizado y optimizado al máximo, ningún desbalance de un nutriente sobre otro, pero en esa parte es esencialmente lo mismo. Después están los agregados, sobre lo que no puedo opinar mucho porque no sé nada del tema. Me inquieta el asunto resistencia a antibióticos, que eventualmente se podría extender a bacterias patógenas al humano que no haya manera de matarlas. Pero quisiera creer (aunque sin saber del tema) que no se usan los antibióticos generalizados de uso humano en la actualidad. Pero no lo se.
Hay una breve referencia al mejoramiento genético del pollo, descripto casi como una conspiración siniestra. Pero los gallináceos vienen siendo objeto de mejoramiento genético desde que se los domesticó hace miles de años (hasta dejaron de volar para no escaparse). No hay nada nuevo, y en cada etapa se los seleccionaba en base a su adaptación al medio que les tocaba, siempre para convertirse en comida.
Y llegamos a la calidad del pollo. Acá la autora tiene razón. Los pollos de antes tenían mejor gusto que el pollo de supermercado.
Cuando yo era chico el pollo era una comida para ocasiones. Muchas veces se comía pollo, como algo especial, en cumpleaños o fiestas. Mi mamá tenía dos especialidades que sacaba a relucir cuando había invitados (que venían a eso): pollo al horno e higos en almibar.
Porque el pollo, además de más rico, era una comida cara, no para todos los días. Hoy en día, por el contrario, el pollo de supermercado es la carne más barata, accesible aún a los que antes comían pollo solo en Navidad. Como en el resto del mundo, es más barato que la carne vacuna, y eso obedece a que tiene un costo de producción bastante menor. Con 2 kg de alimento (el mayor componente es el maíz) se logra 1 kg de pollo, eso implica que una hectárea de maíz produce 5000 kg de pollo!
La autora menciona características nutricionales, lamentablemente no podemos dar demasiado crédito a estudios sobre este tema por una sencilla razón, un "pollo industrial" se puede estandarizar, dependiendo del alimento que consuma y la edad de faena. Un pollo o un huevo  de campo u orgánico no se pueden estandarizar, hay miles de tipos de alimentación, se los puede matar en edades diferentes, lo que hace muy difícil la comparación. Seguramente los habrá con menos o más proteína, o lípidos, o cualquier otra característica. Dudo que sea factible, o barato, realizar un estudio serio al respecto, con los cientos de muestras necesarias.
En casa rara vez compramos pollo de supermercado. Mi mujer va a una "granja" que trae pollos "de campo", y se nota la diferencia. Además de que cuesta un 70% más que el pollo del supermercado (y sospecho que ni tiene IVA). Coincidimos con la autora en que es más rico. Solo a veces como pechugas de pollo común.
Incluso se podría hacer un pollo que coma caviar, y que abandone este mundo sin sufrimiento emborrachado en champagne francés para ser servido en la mesa de un excéntrico millonario.
La autora reconoce esta división del mercado. Un pollo "como el de antes", para las clases que siempre comieron pollo. Y un pollo industrial, barato, para los que antes no lo consumían.
Hay gente que gasta el 75% de lo que gana en comida, hay gente que gasta el 40%, y hay quienes solo deben desembolsar el 5%.
Lo que se le puede exigir al pollo "para masas" que ha permitido en los últimos años que se cuadruplique el consumo, es que sea sano. Aquí las autoridades deberían ser muy estrictas.
Pero la autora no proporcionó ninguna evidencia de que alguien se puede enfermar por comerlo. Hay un "malestar" una nariz fruncida, pero para que un alimento deje de ser considerado "sano", o de consumo seguro, tiene que enfermar a alguien. Y eso tiene que probarse. Sería elitismo tratar de imponer a todo el mundo un alimento alternativo que es más caro y que la mayoría no podrá pagar, si no hay pruebas de que el alimento a su alcance es dañino.
La autora menciona alternativas. Pero ninguna que nos de un pollo o un huevo barato, con características tradicionales, en forma consistente. El que la encuentre o la invente, si es factible, se va a llenar de oro, pondrá franquicias, y cambiará la manera de producir esos alimentos, pero eso no es lo que complacería la filosofía desde la cual el libro esta hecho.
Seguiré con los otros capítulos.

6 comentarios:

Hernán dijo...

No leí el libro pero conozco la mayoría de los argumentos en contra y estoy de acuerdo con vos con tus comentarios. De acuerdo, cualquier cosa que mejoré sanidad o calidad, bienvenida. Pero la alimentación industrial va producir necesariamente una carne con un gusto diferente, eso es una obviedad. En todo caso que se desarrolle un mercado de pollos orgánicos, al precio correspondiente.
La producción actual permite que mucha gente consuma proteína animal, de otra manera cada vez va a poder menos.

guillermo dijo...

Hernan dijo lo que iba a decir, el proximo capitulo de esto es la carne de vaca. Cuando vine a Inglaterra la diferencia en gusto entre los bifes en Argentina y aqui era sideral, porque toda la carne aqui era de vacas alimentadas en feeder. En los ultimos anios he comido algunos bifes en Argentina que no se si es que la edad me ha hecho perder parte del sentido del gusto (no me pasa con otras cosas) o el feed lot esta haciendo diferencia.

Idealmente, como pasa con el queso parmesano, el champagne y otras cosas en Europa, la carne deberia ser identificable como producto, con la que sale de vacas que pastan mas cara (y mas exportable como articulo de lujo, supongo).

Nicolas dijo...

Al igual que Hernan no he leido el libro, pero la nota me genero mucha inquietud y me desperto el interes por conocer mas sobre el libro.
Con respecto a la nota me parece que es necesario "aclarar" algunos conceptos, desde mi lugar como estudiante de Cs. Agrarias y productor de carne avicola en Entre Rios; genticamente el pollo esta destinado a convertir 1,8:1 en 42-44 días (véase aquí las politicas que manejan las diferentes empresas integradoras y el mercado al cual se destina el pollo faenado).
El alimento consumido esta constituido por un 90-95% de Maiz, Soja y Harinas de carne, que brindan los requerimientos proteicos y energéticos correspondientes a las distintas edades del pollo (mayor edad, mayor % de proteina). El restante 5-10% los constituyen aditivos que ayudan a mejorar la calidad del alimento; y aquí es el punto donde el color y el gusto de la carne varia, un pollo "a campo" es alimentado puramente con Maíz que aporta los pigmentos naturales a la carne, y hace la diferencia al paladar. Asi también vale resaltar los riesgo que esto conlleva, el pollo a campo esta exento de muchos de los controles sanitarios regidos por SENASA generando posibles focos de contagio hacia los "pollos industriales" (el mayor riesgo desemboca en el contagios de Influenza Aviar que frenaria a cero el consumo y la exportacion, lo cual seria TERRORIFICIO) y/o contagio a los humanos como es el caso de Salmonella (por medio del consumo de huevos infectados).
Y para aclarar la duda de Mariano, las drogas de los antibioticos deben ser rotadas al menos 3 veces al año, al igual que el modo de suminitrar (alimento, agua, vacuna).

Saludos!

Pd: espero haber sido claro y que sirva como un aporte mas.

Anónimo dijo...

Me gustó lo de "nariz fruncida" y me imaginaba la escritora frente a la computadora. Barrutia está en contra de los alimentos masificados pero no de la venta masiva de libros. Y encontró algo con mucho gancho para atraer lectores.

andy dijo...

He leido el libro y realmente me dejo sin aliento. Sabia bastante sobre el tema pero hay detalles que desconocia (por ej. los gatos, los moluscos y el salmon que no es chileno). Lamentablemente TODO esta industrializado y es muy dificil estar bien alimentados mediante productos "sanos". Incluso teniendo huerta y frutales propios genera mucho trabajo mantenerlos ( se necesita tiempo, dinero y espacio.Conjunto de elementos de los cuales no siempre se dispone). siempre va a existir algo que nos "contamine": alimentos, stress, polucion, agua, cosmeticos, y remedios necesarios para enfermedades geneticas. La pregunta es: que comemos por igual precio y dentro del mismo radio donde nos movemos ?

王勝 dijo...

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