lunes, septiembre 06, 2010

El mito del granero del mundo (I) Introducción

Hacia fines del siglo 19 se comienza a describir a la Argentina como el futuro "granero del mundo".
Estas menciones coinciden con el momento en que se hizo evidente que para poner en producción las tierras incorporadas al dominio nacional a partir de 1870 hacía falta una enorme inyección de recursos económicos y humanos. Hacían falta ferrocarriles, puertos, gente con el oficio de agricultor, de herrero, constructores. Tanto préstamos como inversiones extranjeras directas eran necesarias. Y en materia de gente hacían falta inmigrantes, la pampa estaba prácticamente vacía, y los habitantes de aquel entonces no poseían los oficios necesarios y estaban formados en una cultura muy diferente como para adquirirlos de un día para otro.
Sin duda hizo falta una campaña de propaganda para lograr esos recursos, y ahí se empezó a construir este mito, esta exageración. Y que terminamos creyéndola todos los argentinos.
Nuestras pampas son extendidas, pero ni cerca de las dimensiones de las planicies de Norteamérica. Hay muy buenas tierras en nuestro país, también mediocres, pero en muchos países hay tierras tan buenas como las nuestras, lo mismo podemos decir de los climas de nuestras regiones agrícolas, a pesar de que en el 80% de la Argentina predomina la aridez, el este de la Argentina presenta un clima adecuado para los cultivos templados y muy bueno para el crecimiento del pasto(que no es nuestro tema ahora) .
Hoy poseemos el 2% de las tierras arables del planeta, no es para taaaanto, pero como tenemos solo el 0,5% de la población mundial somos de los países que deberían tener siempre un excedente exportable, nada como para que el mundo se muera de hambre si éste desaparece (como si sucedería si Estados Unidos no exportara nada), pero tampoco para despreciar, y sin duda es una gran ayuda para un país de ingresos medios.
En 1860 solo teníamos el 0,1% de la población mundial, lo que con la tecnología de entonces era muy insuficiente como para explotar las tierras que se estaban incorporando. también se notaba el efecto de alta fertilidad de las tierras vírgenes (de hecho estuvimos incorporando tierras hasta 1910), pero ese efecto no llega a durar una década.
Así que los propagandistas de aquella época trataron de construir el relato de un país vacío y potencialmente rico, esperando la gente y los capitales que transformaran esa potencialidad en realidad.
Como los inversores y los inmigrantes notaron después, no era para tanto. Pero el flujo de dinero de aquella época forjó un mito dificil de remover.
Por un lado los agraristas de todas las épocas supusieron erroneamente que eso alcanzaba para tener un país rico.
Por otro lado se construyó (más desde la sociología que desde la economía) la teoría de una supuesta "renta diferencial a nivel internacional", que es la madre de la teoría de otra supuesta y generalizada "renta extraordinaria" de la que hablan tantos papanatas hoy en día.
En el próximo capítulo le pondremos algunos números a estas afirmaciones.