lunes, noviembre 21, 2011

Una muerte por tierras

Un jóven, Cristian Ferreyra, fue asesinado el miércoles pasado en el marco de una disputa por tierras. El homicidio fue cometido por una banda armada aparentemente instigada por un empresario rural santafesino.
El suceso fue prestamente utilizado por activistas verdes para culpabilizar el agronegocio, o el cultivo de la soja, eso era de esperar, por eso traté este tema hace 3 años.
Esto parece ser solo un capítulo de uno de los conflictos más antiguos de la civilización humana: la disputa por tierras.
No podemos olvidarnos que el control de esos conflictos determinó dos sucesos claves en la historia. la aparición del Estado y de las leyes escritas.
Desde los primeros registros escritos, en Sumeria, estan registrados los conflictos entre pastores y agricultores, e incluso  la mitología de esos pueblos se hace eco de ello, al detallar las disputas entre los dioses protectores de esas actividades. En la Biblia, desde el Genesis se hace referencia al tema: Cain era agricultor y Abel era pastor.
En este tema, también esta subyacente la situación que describió David Ricardo al detallar el origen de la renta de la tierra: En un primer momento hay tierras que no estan en el circuito de producción por su calidad, su renta es cero, y no hay interés en ejercer derechos de propiedad sobre ella, estan afuera de la frontera productiva. Al aumentar la demanda, la renta potencial de esa tierra es mayor a cero, y por lo tanto va a haber empresarios interesados en hacerla producir.
Pero esas tierras, en el momento en que no es factible su explotación comercial, bien pueden estar habitadas por pastores de subsistencia, que en el caso santiagueño se complementa con la explotación a nivel muy básico (carbón y postes de quebracho u otras especies) del monte circundante.
Era muy común ver en Santiago del Estero dentro del océano del monte xerófilo, pequeñas islaetas habitadas a la vera de los escasos caminos y sendas, con el típico ranchito, cabras y algunas vacas, siempre en conexión con alguna fuente del recurso más escaso, que es el agua dulce superficial o muy cercana a la superficie.
Cada vez que tierras abandonadas adquieren un potencial comercial, se produce un conflicto como el que estamos viendo en Santiago del Estero. No importa si es para agricultura o para turismo, las tierras que parecían no tener dueño legal, resulta que si lo tenían. Ya sea porque se desempolvan viejas mercedes reales, porque una sucesión trabada hace 40 años es prestamente reactivada, hay también casos de títulos fraguados, o en muchos casos la simple prepotencia de querer cambiar un ocupante por otro. No siempre hay conflictos, porque la proporción ocupada del monte es muy baja, pero muchas veces hay ocupantes por generaciones, sin título alguno que defienda su posición y no quede asociado a un usurpador flamante. En el caso santiagueño, la justicia ha convalidado sistemáticamente las pretensiones de los nuevos interesados.
Esto no sucede en la Región Pampeana,  aún en el caso de tierras abandonadas (por sucesiones, por ejemplo), porque hace muchas décadas que las tierras se han mensurado y titularizado, los registros catastrales incluyen el 100% de las tierras. Hay bases para que los litigios se resuelvan legalmente, y no hay muchos.
Esa es la solución para Santiago del Estero: regularizar el registro catastral, contemplando la situación de los ocupantes. Cada uno con su título, y sus derechos reconocidos.Es la base de la propiedad privada. Y si hay que indemnizar a alguien, lo tendrá que hacer el Estado. La tierra sin desmontar es muy barata. También las mensuras y los títulos de los pobladores deberían ser pagadas por el Estado. No hay otro remedio. Pero una situación de derechos inciertos muchas veces termina en forma violenta, y eso es lo que hay que evitar.
No solo sucede ahí, en la Patagonia son notables los litigios entre mapuches y los emprendimientos turísticos, aunque hasta ahora no hubo hechos tan graves ultimamente.
Si cada uno tiene claro lo que le pertenece, y con papeles, los papanatas que le echan la culpa al yuyo, o al agronegocio, y otras pamplinas, tendrán un argumento menos.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

ada e ido dicen :totalmente de acuerdo que un marco legal ayuda a destrabar estos conflictos.
Pero no se puede soslayar la cuestion cultural en la cual hay personas que piensan que pueden tratar a otras como si fueran menos q perros.
Hay tipos que no estan dispuestos a esperar una solucion que incluso podria estar a tono con sus intereses.
Es la politica la que tiene que tomar partido

Max dijo...

La cosa es compleja. Yo creo que si hay habitantes de larga data en terrenos fiscales se deberìa hacerles un blanqueo pero que ademàs empiecen a cargar con las obligaciones que todos tenemos. Es facil vivir del monte si no pagas impuestos y si cazas, pescas y sacas leña de una superficie enorme sin control.
Mi familia en una zona pobre hizo varios trabajos de mensura y cesion de tierras a gente que querìa tenerlas hace dos generaciones, pero una vez que conseguìan ser registrados no escrituraban ni volvian a pagar un impuesto por comodidad. Dos generaciones despues un nieto viene y te exije que le valides un papel que dos tipos firmaron hace setenta años, y resulta que el que te reclama quiere, ahora que las tierras valen, cagar a todos los demas descendientes del morador inicial (su familia). Y Encima si fue tu abuelo el que les cediò el terreno te meten en el baile sin comerla ni beberla.
Otros tienen las tierras legalmente, se les meten intrusos, y venden las tierras a otro privado sin decirle de la intrusiòn, o mismo arreglan con lso intrusos por unos mangos para que no levanten la perdiz hasta que el negocio estè hecho.
El detonante es siempre, como vos decis, las posibilidades nuevas que van dando mayor valor a la tenencia.
Pero si el estado valida reclamos de intrusos sin duda tambien fomenta la violencia, crea un aliciente fuerte para tomar tierras.
Y la toma no es inocente. Muchos pobladores son empujados por abogados que a su vez les prometen comprar por lo que seria para ellos fortunas, pero despues la venta final es para producciòn, y la tajada gorda se la queda el intermediario.
La realidad es que el espacio que ocupa un rancho y una hectarea de monte son dos mangos, pero ese no es el conflicto real.

Anónimo dijo...

iba a ponerlo como comentario, pero el hecho es lo suficientemente tragico para dejarlo asi, hay una cosa que no mencionas, en Sgo, hay mas tierras en el catastro que enla realidad, y, ese es el problema de fondo, la expansion agricola solo potencio el problema
ayj

Revolucion TXT dijo...

El titulo me pone de inicio en desacuerdo, por que condiciona la "muerte" de esta persona a la disputa de tierras. De esa forma deja de lado los motivos de la disputa de tierras, y la poca importancia que le damos a la vida.

Mariano T. dijo...

No escatimé decir que fue un asesinato, en la primera línea.

Max dijo...

El conflicto es por tierras, el asesinato me parece que corre por cuenta y orden del asesino.

Revolucion TXT dijo...

Al enfocar el conflicto en "Una muerte por tierras", algo que para comenzar un analisis coherente podemos decir que "tierra" es un termino polisemico, por lo cual es amplio el espectro de debate. En este caso, simplemente se puede acotar a la ambición por la "tierra" de unos en detrimento de otros que sobreviven en ella. Para los primeros vale todo, hasta la muerte, para los segundos se defienden como sea. El problema que subyace es la expansión de la frontera agropecuaria, la famosa soja que no deja espacio sin ocupar. saludos

Mariano T. dijo...

Justamente el post se refiere a que el asesinato se inscribe en un conflicto inmemorial.
Y que el hecho de que la tierra se requiriera para agricultura, ganadería, forestación o para turismo, es solo un dato de color local.

Revolucion TXT dijo...

Pero el problema es lo que generó esa muerte. Antes (por su historicidad) eran asesinados por conflictos diferentes a los de hoy, pero como la resolución es la misma dejamos de discutir el verdadero problema. La extensión de la frontera agropecuaria.

Max dijo...

Siempre me hace gracia el desden por "la ambición de tierras" viniendo de gente que compra su comida en bandejitas de telgopor.

Revolucion TXT dijo...

El "reduccionismo" el facil arte de los que no pueden mantener un debate. en breve, cuelgo algunos audios con respecto a este tema en blog TXT, algunos ya fueron colgados y permiten ver mas allá de lo que nos siven en "bandejitas". y de paso para aquellos que abogan ser los conocedores de la unica verdad, pasen y presten oidos.

Max dijo...

si te referis a mi, veo que cultivas el otro arte que se da bien por estos pagos, el hablar mucho con poco contenido y de la manera màs equivoca posible. Eso hace bastante poco tentador mantener un debate, es verdad.

Mariano T. dijo...

La expansión de la frontera agropecuaria, viéndolo en forma aislada, es un hecho muy positivo, y necesario. Como la expansión de la industria, el comercio o el turismo..
El tema es que no puede ser a cualquier costo, sin tener en cuenta consecuencias negativas que puede haber en algunos casos.
Por ejemplo los conflictos de tierras con pobladores sin títulos, o exceso de desmontes (en muchos casos estoy a favor de los mismos, en otros no).
Es una cuestión de caso por caso.